¿Por qué siento que ya no soy yo desde que estoy embarazada?
¿Por qué siento que ya no soy yo desde que estoy embarazada?
Cuando vi mi prueba positiva sentí que había entrado en otro multiverso. Dos minutos antes vivía en un mundo, y de repente por fuera todo seguía igual mientras por dentro todo había cambiado, aunque todavía no se me notaba nada.
Si llegaste aquí escribiendo "no me reconozco" o "siento que ya no soy yo", quiero que sepas que lo que te pasa tiene nombre: se llama matrescencia. Es una palabra tan poco conocida que, cuando la escribes en un documento, todavía aparece subrayada en rojo, como si fuera un error.
Es la transformación física, psicológica, emocional y social que vivimos al convertirnos en madres. Es una etapa tan profunda como la adolescencia, puede empezar desde la prueba positiva y vuelve a empezar con cada embarazo.
Tu bebé no es la única persona que está naciendo
Pasamos doce años en el colegio, cuatro en la universidad y a veces varios más en una maestría para prepararnos en nuestra profesión. Para aprender a ser madres, en cambio, tenemos nueve meses o menos. Casi todo lo que encontramos en ese tiempo habla del bebé, de su cuna, sus pañales y su pediatra, y muy poco habla de la mujer que se está convirtiendo en su mamá.
En BabyTime acompañamos dos expediciones al mismo tiempo: aprender a cuidar a tu bebé y descubrir quién eres tú como mamá. Las dos merecen la misma preparación, porque mientras nace tu bebé también naces tú como madre y ustedes nacen como familia.
Por qué creo que tenemos que hablar mucho más de esto
Estoy convencida de que no hablamos lo suficiente de la matrescencia, y de que ese silencio nos cuesta salud emocional. Cuando una mujer atraviesa la transformación más grande de su vida adulta sin saber que tiene nombre, es fácil que vea lo que siente como una falla personal. Se compara con lo que ve en redes y se calla por miedo a parecer mala madre.
Yo lo viví. Mi hija nació por cesárea, y cuando me la pusieron en los brazos no sentí esa conexión inmediata de mamá leona de la que todo el mundo habla.
Sabía con la cabeza que había parido, pero tardé en sentirlo, y solo después supe que eso también puede ser normal. Viví mi embarazo y mi posparto sin acompañamiento, con un esposo que sabía todavía menos que yo.
Con la información que tengo hoy, habría tomado muchas decisiones de otra manera.
No soy la única que piensa así. La psiquiatra reproductiva Alexandra Sacks explica que, cuando esta transición no tiene nombre, muchas veces se vive con vergüenza o se confunde con depresión posparto. La médica australiana Evelyn Lewin reconoció algo que me impactó: "En todos mis años de formación médica, nunca había escuchado la palabra matrescencia".
Por eso creo que nombrar la matrescencia durante el embarazo es una de las herramientas más valiosas para reducir el riesgo de depresión posparto. Todavía no hay estudios que midan el efecto de conocer esta palabra, pero sí sabemos que el acompañamiento a tiempo protege.
Una revisión de 17 ensayos clínicos para el Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de Estados Unidos encontró algo importante. En mujeres con mayor riesgo, la consejería durante el embarazo y el posparto redujo en un 39% la probabilidad de desarrollar depresión perinatal.
De dónde viene la palabra matrescencia
La antropóloga médica Dana Raphael propuso el término en los años setenta. Fue ella también quien acuñó la palabra "doula". En 1975 escribió algo que sigo compartiendo con cada mamá que acompaño: "Dar a luz no convierte automáticamente a una mujer en madre".
La palabra pasó casi medio siglo olvidada. La recuperó Aurélie Athan, psicóloga reproductiva de la Universidad de Columbia. En 2024 la definió como una transformación que dura toda la vida y abarca lo biológico, lo psicológico, lo social, lo cultural, lo existencial y lo espiritual, entre otras dimensiones.
En mis clases suelo leer la definición de adolescencia de UNICEF y cambiar una sola palabra, porque así se entiende enseguida lo que estamos viviendo. Las dos etapas nos sacuden y nos desafían, y también nos dan la oportunidad de construir una identidad nueva y descubrir fortalezas que no sabíamos que teníamos.
Tener una palabra para lo que sientes te ayuda a mirarlo con más calma y a pedir ayuda concreta. También te ayuda a reconocer cuándo lo que vives forma parte de esta transformación y cuándo necesitas atención profesional.
¿Qué le pasa a mi cerebro durante el embarazo?
Respuesta breve: Durante el embarazo cambia la estructura de tu cerebro. Los estudios con resonancia magnética muestran que baja el volumen de materia gris, sobre todo en áreas que te ayudan a entender lo que sienten y necesitan otras personas. Los investigadores relacionan estos cambios con la preparación para cuidar a tu bebé, y algunos se mantienen años después del parto.
En el primer trimestre yo me dormía sentada a las dos de la tarde. Olía todo como si tuviera un superpoder y lloraba viendo anuncios de televisión. Me sentía ajena a mí misma, y nadie me explicó que una parte de lo que vivía estaba ocurriendo dentro de mi cerebro.
Hoy sé que en la matrescencia pasa algo muy parecido a lo que vivimos en la adolescencia. El cerebro se reorganiza, cambian nuestras prioridades y aparece una enorme plasticidad neuronal que nos prepara para cuidar y proteger a nuestro bebé. Me parece injusto que esta información siga guardada en revistas científicas en inglés, porque cambia por completo la manera en que una mujer entiende lo que siente.
Lo que han descubierto las investigaciones
A finales de 2016, la neurocientífica Elseline Hoekzema y su equipo publicaron en Nature Neuroscience un estudio que comparó el cerebro de mujeres antes y después de su primer embarazo. Encontraron menos materia gris en regiones vinculadas con la cognición social, que es la capacidad de interpretar lo que sienten y necesitan los demás. Los cambios fueron tan consistentes que permitían saber, solo por la resonancia, qué mujeres habían estado embarazadas. Además, duraron por lo menos dos años y predecían el apego de cada madre hacia su bebé después del parto.
En 2024, la investigadora Laura Pritschet y su equipo siguieron el primer embarazo de una mujer de 38 años con 26 resonancias magnéticas. Empezaron tres semanas antes de la concepción y terminaron dos años después del parto. La materia gris fue bajando a medida que avanzaba el embarazo y subían las hormonas. Al mismo tiempo, la materia blanca, que conecta las distintas regiones del cerebro, se fortaleció durante el primer y el segundo trimestre. Los autores describieron que muy pocas regiones del cerebro quedaron sin cambios.
En 2025, equipos de la Universitat Autònoma de Barcelona, el Hospital del Mar y el Instituto de Investigación Sanitaria Gregorio Marañón publicaron en Nature Communications un estudio con 127 madres primerizas. Vieron que la materia gris sigue una curva en forma de U: baja hacia el final del embarazo y se recupera en parte durante el posparto. Esa curva se relacionó con los estrógenos del embarazo y con el apego materno. Es una investigación hecha en España y publicada en inglés, y todavía no ha llegado a la mayoría de las mamás latinoamericanas.
¿Por qué se me olvidan las cosas desde que estoy embarazada?
Los olvidos, la distracción y la sensación de tener la cabeza en otra parte también tienen respaldo científico. Un metaanálisis de 20 estudios publicado en el Medical Journal of Australia encontró que la memoria y la capacidad de concentrarse y organizarse bajan un poco durante el embarazo. La diferencia se nota más en el tercer trimestre.
Según una revisión publicada en Trends in Cognitive Sciences, alrededor del 80 % de las madres primerizas dice notar cambios en su memoria o en su concentración. Las autoras proponen que podría tratarse de un cambio de prioridades hacia todo lo que tiene que ver con el bebé. También advierten que la creencia social de que las madres "pierden la cabeza" puede hacer que notemos más cada pequeño olvido.
Por eso me molesta tanto que el "cerebro de mamá" (el famoso baby brain) se use como chiste. Las investigadoras McCormack, Callaghan y Pawluski publicaron en JAMA Neurology un artículo titulado "Es hora de cambiarle el nombre al 'cerebro de mamá'", y estoy completamente de acuerdo con ellas.
Cuando una embarazada cree que su cabeza le está fallando, carga culpa y miedo en una etapa que ya es intensa. Yo veo en ese peso emocional uno de los caminos que llevan a una madre a sentirse sola y sobrepasada en el posparto. Saber que tu cerebro se está adaptando para cuidar a tu bebé te permite tratarte con más compasión y pedir ayuda sin vergüenza.
Cómo cuidar tu mente mientras tu cerebro cambia
En BabyTime practicamos una idea muy sencilla: no necesitas resolverlo todo ahora, solo lo que te toca en esta etapa. Estas acciones pueden aliviarte en el día a día:
- Saca la memoria de tu cabeza con notas, alarmas y un calendario compartido con tu pareja o con la persona que te acompaña.
- Descansa cuando tu cuerpo lo pida y tu rutina lo permita, porque el cansancio también afecta la concentración.
- Toma una decisión a la vez y deja para más adelante lo que corresponde a otro trimestre.
- Cuéntales lo que te pasa a tu pareja, a tu familia o a tu equipo de trabajo, para que puedan ayudarte con detalles concretos.
Habla con tu profesional de salud si los olvidos aparecen de golpe, son intensos o vienen con tristeza o ansiedad que no te dejan funcionar. Si tienes un dolor de cabeza fuerte que no se quita, cambios en la visión o confusión, busca atención médica de inmediato.
Fuentes consultadas
- Athan, A. M. (2024). A critical need for the concept of matrescence in perinatal psychiatry. Frontiers in Psychiatry.
- O'Connor, E. et al. (2019). Interventions to Prevent Perinatal Depression: Evidence Report and Systematic Review for the US Preventive Services Task Force. JAMA.
- US Preventive Services Task Force (2019). Interventions to Prevent Perinatal Depression: Recommendation Statement. JAMA.
- Sacks, A. (2018). A new way to think about the transition to motherhood. TED.
- Lewin, E. (2019). It's not in the medical vocabulary: Talking about matrescence. newsGP, RACGP.
- Hoekzema, E. et al. (2017). Pregnancy leads to long-lasting changes in human brain structure. Nature Neuroscience.
- Pritschet, L. et al. (2024). Neuroanatomical changes observed over the course of a human pregnancy. Nature Neuroscience.
- Servin-Barthet, C. et al. (2025). Pregnancy entails a U-shaped trajectory in human brain structure linked to hormones and maternal attachment. Nature Communications.
- Davies, S. J. et al. (2018). Cognitive impairment during pregnancy: a meta-analysis. Medical Journal of Australia.
- Orchard, E. R. et al. (2023). Matrescence: Lifetime impact of motherhood on cognition and the brain. Trends in Cognitive Sciences.
- McCormack, C., Callaghan, B. L. y Pawluski, J. L. (2023). It's time to rebrand "Mommy Brain". JAMA Neurology.
- CDC. Urgent Maternal Warning Signs.
